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MILK entrevista a Pepote, el gran artesano del cajón flamenco

Con motivo de la puesta en marcha de su nueva web – diseñada por somoslamilk.com -, José Hernández Díaz “Pepote” nos abre las puertas del taller donde se crean los que muchos consideran los mejores cajones del mundo.

MILK: ¿Cuándo comenzaste en este mundo de la creación de cajones flamencos?
PEPOTE: A los trece años vi por primera vez un cajón en la televisión, en el concierto “Live in America” de Paco de Lucía. Mucha gente cree que el cajón lleva toda la vida en el flamenco, pero realmente el cajón en origen es peruano, y fueron Paco de Lucía y Rubem Dantas los que lo trajeron después de una gira por Latinoamérica. Al verlo en la televisión me quedé impresionado y a los dos o tres días hice uno en mi casa pero totalmente inventado, sin medidas, sin saber nada de nada. Después unos amigos me pasaron unas medidas que copié e hice dos cajones, uno lo vendí a un amigo y el otro me lo quedé yo, todavía lo tengo por aquí. Con ese cajón que vendí pagué todas las maderas, después compré más madera y empecé a colocar cajones en las tiendas de música de Huelva, algunos no sabían lo que era: “¿Esto qué es? Yo le he visto uno al Lebrijano”, me decían en Ramblado.

M: Viste el cajón en la televisión, pero ¿qué fue lo que te llamó la atención? ¿Ya habías tenido algún contacto con el trabajo de la madera?
P: Mi padre siempre ha sido muy aficionado al aeromodelismo y yo de pequeño me ponía con él a lijar los bordes de los aviones. Siempre me ha gustado trabajar con las manos. Entonces decidí orientar mi formación hacia el estudio de la madera. He hecho cursos de fabricación de instrumentos de cuerda pulsada, de lutier. Quería conocer el origen de la fabricación de instrumentos, los instrumentos antiguos, el componente artesanal, las técnicas de toda la vida, pero para aplicarlas al cajón, que es lo que yo fabrico exclusivamente, podría fabricar guitarras por ejemplo, pero prefiero centrarme en los cajones.

M: ¿Podemos considerarte un pionero de la fabricación de cajones?
P: A mí no me gusta que se diga eso. Hay muchos fabricantes, por ejemplo Mario Cortés empezó por esa época. Hay empresas que han estado ahí al principio, como Gonalca. Estas empresas se dedicaron desde un principio a venderlo a distribuidores, yo no, era muy pequeño y lo que hacía era venderlos a nivel local por las tiendas de música y ya me era suficiente en ese momento porque lo vendía todo, con hacer siete, ocho o diez cajones al mes ya era demasiado para mí, claro que yo lo hacía todo entero a mano, el barnizado todo a mano, a muñequilla. Poco a poco fui estudiando, me iba a un carpintero que trabajaba aquí para explicarme algunas técnicas.

pepote11M: ¿Ya entonces eras aficionado al flamenco?
P: He de reconocer que por aquella época no me gustaba, pero el hecho de fabricar los cajones me fue picando el gusanillo y a través de él me empezó a gustar, en general nunca me había atraído la música de una manera especial, pero ya te digo que a partir de entonces desarrollé una sensibilidad hacia la música. Me atrevo incluso a decir, y sé que habrá gente que no esté de acuerdo, que toda la afición que existe hoy día por el flamenco tiene mucho que ver con el cajón, porque el flamenco era una cosa muy difícil de digerir, la soleá, la seguidilla, etc. Había que tener una gran predisposición para escucharlo, estamos hablando del público en general, no del aficionado de toda la vida. Al meter percusión en el flamenco con gente como Paco de Lucía, Raimundo Amador, Kiko Veneno, Ketama, etc., se fue acercando más a la gente joven, creo que ese ha sido uno de los secretos para que el flamenco llegue al gran público.

M: ¿Qué opinas del cajón peruano?
P: El cajón peruano era muy rudimentario y sigue siéndolo, es un cajón difícil de hacerlo sonar, duro, muy rancio, aunque a mí me gusta personalmente. Sin embargo toda la evolución del cajón ha estado aquí en España, somos un referente a nivel mundial, el éxito que tiene el cajón ahora mismo en el mundo es gracias al cajón flamenco no al peruano.
Yo siempre me he preocupado por escuchar el sonido de los cajones, escuchaba los discos y el cajón no sonaba como una madera, tenía un sonido brillante. Entonces al principio me ponía a tirar flexómetros porque el carpintero lo primero que tiene a mano es un metro y cuando dejas caer un flexómetro suena ese sonido metálico, no suena a madera. Comencé a meterle tiras de metro y como los llevaba a las tiendas hubo mucha gente que se hizo sus cajones aquí en Huelva y le ponía las mismas tiras. Después le metí cuerdas de guitarra y bordoneras de las cajas de las baterías, hasta hoy que nos hacemos nosotros nuestras propias cuerdas, hemos inventado una máquina que sólo sirve para hacer este tipo de cuerdas porque no hay máquinas en el mercado que hagan esto, las hay pero no las hacen largas, nosotros la hacemos con la medida que queramos de largo.

M: ¿Qué posición tienen estas cuerdas, horizontal o vertical?
P: Depende del modelo, puede ser horizontal o vertical, puede haber cajones con afinadores o sin ellos, nosotros diseñamos todo el sonido del cajón a gusto del percusionista. A mí lo que me gusta personalmente es que el percusionista me diga cómo quiere el sonido, por eso nos fiamos más de la gente que trabaja en estudios porque controlan todos los detalles del sonido, como la intensidad, ellos me dicen “pues queremos que este golpe llegue a 480 herzios”, entonces yo diseño el cajón como tú quieres que suene, desde más o menos bordones, más duro o más suave, el grave más arriba o más abajo, más o menos profundidad, todo se puede hacer, eso es lo que me gusta, que me pongan retos para superar y conseguirlos, claro, personalizar los cajones en definitiva.

M: ¿Personalizas cada cajón?
P: Bueno, lo hacemos con gente que llega aquí y me da unas indicaciones muy determinadas, obviamente suelen ser percusionistas muy profesionales, de renombre, pero tenemos nuestros cajones standard, cajones de serie que son como a mí me gustan. Absolutamente todos los cajones los afino yo, los pongo a punto antes de que salgan del taller, si tiene algún fallo al llegar a la tienda tiene que ser porque le han dado algún golpe o porque ha habido un cambio de temperatura muy brusco y la tapa se ha curvado por ejemplo, pero hace al menos tres años que no hemos tenido ningún problema de este tipo.

M: Entonces todos los cajones pasan por tus manos para darle el toque final…
P: Efectivamente, todos los cajones pasan por mis manos, tanto de nuestra marca como de las submarcas que hacemos a otros distribuidores, todo se hace así, las submarcas llevan exactamente la misma calidad que los nuestros.

M: Siempre ha sido uno de tus parámetros a seguir la máxima calidad posible…
P: Yo no pienso en ganar más o hacer más cajones, no se trata de ganar dinero a toda costa ni de fabricar un número muy elevado, para mí lo primordial es la calidad del cajón. A mí me ha ido bien siempre fabricando cajones con mucha calidad, lo que me interesa es que el cliente quede satisfecho, de hecho damos garantía de por vida, algo que nadie hace. Si me llega un cajón que no suena bien, me pregunto por qué y trato siempre de mejorarlo, por qué falla, por qué se ha roto, la chapa, etc. Todo esto me sirve para mejorar continuamente, es lo único que tengo en la cabeza, me da igual si gano más o gano menos, trabajando bien, lo demás todo va llegando.

M: A la vez que es un plus que tú le ofreces al cliente te sirve a ti mismo para ir mejorando como artesano…
P: Yo no pienso en el plus que le doy al cliente sino en el plus que me da a mí el cliente trayéndome el cajón al taller para arreglarlo. Si yo cobrara 30 o 40 euros por arreglarle una tapa el cliente quizás no lo traería y yo no sabría por qué ha fallado el cajón, eso no me ayuda a mejorar sino a perder un cliente, de qué sirve eso, el cliente no está a gusto, va a hablar mal de tu cajón, pierdes dinero al final. La gente a veces no comprende esta estrategia mía, mi mujer me dice “¿Cómo que no cobras los arreglos?” (risas), pues no los cobro. El cliente se va contentísimo cuando le dejas el cajón nuevo, actualizado, suena mucho mejor que cuando lo compró, todo esto me da más satisfacción y le saco mucho más partido de lo que la gente se cree, a lo mejor estoy confundido pero por ahora me está funcionando.

pepote10M: ¿Cómo fuiste dándote a conocer?
P: El boca a boca, nunca he hecho publicidad, bueno ahora por compromisos que tengo con amigos hemos hecho algún anuncio en las radios y en las tiendas, pero simplemente ha sido el boca a boca, la gente, los músicos sobre todo. Una cosa que nos da muchísima publicidad, y está dirigida a los músicos, es que la gente de los estudios de grabación hablen bien de tu cajón: un músico llega con su cajón al estudio y el técnico del estudio o el dueño le dice “deja tu cajón y siéntate en ese”, y tiene un cajón nuestro allí para grabar y el mismo músico piensa “yo quiero uno como me ha dicho el técnico, que es el que suena bien”.
Por ejemplo todos los modelos se cambian al año, como el modelo “Fiesta”, cambios estéticos, cambios de sonido, todo. Si para el modelo “Fiesta” hemos sacado a mitad de año un sistema que suena mejor no esperamos al año que viene sino que desde ese mismo día ese cajón ya se está montando así, todo se va actualizando en la serie, si hay algún invento nuevo que funciona bien pues se mete en la serie desde el primer día. Hay gente que me llega con un cajón del 2005 por ejemplo, y se le adapta todo, se pone nuevo y después pues no tiene nada que ver con el que traía, todo esto hace que el cliente hable muy bien de nuestros cajones.

M: Entonces fundamentalmente ha sido el boca a boca hasta llegar a este momento en que grandes artistas del flamenco llevan tus cajones…
P: Claro, lo que ocurre es que hay músicos en los que confiamos muchísimo: Agustín Diassera, Antonio Coronel, Antonio Carmona, etc. Con Rubem Dantas también tenemos mucha relación, son músicos de los que yo saco mucha información, les trato de sacar todo el jugo y, después, a diseñar. Cuando envío un cajón que se ha hecho a medida y para mi gusto está bien, lo que quiero es que el músico me ponga pegas y no me diga lo bonito que es y lo bien que suena, lo que me gusta es me sugieran cosas, que me digan “pues aquí se puede mejorar”, o “el grave me gusta más así”, etc. Si lo puedo corregir por teléfono dándole indicaciones pues bien pero si no, que me lo traigan.

M: Podemos decir pues que este reto continuo de mejorar es lo que más te gusta de tu trabajo…
P: No sólo a mí, yo creo que cualquier buen artesano que se precie debe tener esta máxima, ese reto de mejorar siempre, yo me considero artesano, no me gusta ser empresario, son cosas que hago porque no tengo más remedio y para llevar la empresa hacia delante hay que hacer de todo, pero a mí lo que me gusta es estar aquí lleno de serrín. Una cosa lleva a la otra y aunque no quieras te tienes que convertir en empresario, pero lo que a mí me gusta es estar aquí en el taller riéndome con los trabajadores, crear un buen ambiente de trabajo y que haya siempre muy buen feeling. Todo el que ha llegado a trabajar se ha quedado.

M: ¿Cuál es el secreto de un buen cajón?
P: Más que un secreto es un cúmulo de ellos. Aunque alguna gente crea que es lo más simple del mundo, fabricar un cajón es muy complejo, al menos como yo lo concibo. Hay que saber siempre dónde falla, identificar el problema y rectificar a tiempo. Yo me di cuenta de la dificultad cuando empecé a contratar a operarios y a enseñarle todas las cosas que tenía en mi cabeza: “oye, mira, este ángulo le tienes que dar con el cepillo de esta manera para que la madera asiente bien, la cuerda tiene que estar así, los tornillos…, etc.” Son cientos de detalles que influyen en el resultado final, en el sonido. Trato de controlarlo todo al milímetro, cualquier simpleza puede producir una nota interior y cuando estás en el estudio no se puede grabar porque se acopla con los instrumentos de melodía. Los técnicos controlan esto a la perfección, por eso me vale a mí para mejorar, lo que más me gusta del mundo es un técnico de sonido poniéndome pegas y ponerme a diseñar para dar con la fórmula perfecta.

M: Influye también la forma de tocarlo…
P: Aunque cada modelo está diseñado para tocarlo en un sitio, el sonido puede variar muchísimo entre un músico y otro, cada uno lo toca de una manera determinada, lo adapta a su forma. Muchas veces me traen un modelo antiguo para arreglar y suena mucho mejor que cuando lo compraron, si cuidas bien el cajón y lo tocas con gusto el sonido va a más con el tiempo, en definitiva el cajón se hace, la mano del percusionista lo modela. Los cajones de Agustín Diassera con el tiempo – él los toca con intensidad – suenan de maravilla; yo los pruebo aquí, los afino, los pongo a punto, pero él los hace suyos. De hecho, normalmente nunca quieren cambiar de modelo, yo los tengo que motivar para que prueben las cosas nuevas que voy creando. Antonio Carmona lleva por lo menos cinco años con el mismo y no quiere cambiar, para nosotros es ya muy antiguo, pero…

M: ¿Qué modelo es el de Antonio Carmona?
P: Los cajones para estos artistas son exclusivos, se hacen totalmente a medida para ellos, siguiendo todas sus exigencias, claro que con mis propuestas y consejos. Sí que es verdad que de estos cajones exclusivos sacamos después la serie, al año siguiente sale un modelo que es igual que el de Antonio Carmona prácticamente.
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M: Y para finalizar, ¿qué tienen los cajones Pepote que no tengan los demás?
P: Puf, no lo sé, yo trato siempre que el cajón suene lo mejor posible, que la gente quede contenta, que la tienda identifique nuestra marca con la calidad, y que funcione, vendo una seguridad. Ahora hay muchos fabricantes de cajones que no buscan la excelencia, todo el mundo tiene derecho a fabricarlos, pero el cliente es el que al final decide. Nosotros controlamos las medidas milimétricamente, cada tipo de madera nos llega de un sitio, siempre buscando la mejor calidad, y que el fabricante atienda cada detalle que le decimos, las medidas, la dureza de tapa, cada detalle, una chapa produce más o menos armónicos, todo influye en el sonido final. Yo veo un cajón que suena mejor que el mío y lo pruebo, lo estudio, pero nada más llegar al taller me pongo a trabajar para que el mío suene diez veces mejor que el otro.

Entrevista: Antonio Luis Andivia Marchante. Fotos: somoslamilk.com

4 Comments

  1. Adrian Pomares
    7 marzo, 2014 - Responder

    Yo tengo 2 cajones de Pepote los 2 exclusivos y obras de arte.
    No podria estar más contento con ellos y animo a la gente que esté dudando si comprarse un cajón de esta marca a que lo haga y se dará cuenta de lo que hablo.
    Un abrazo Pepote

  2. 7 marzo, 2014 - Responder

    Hasta la gama más básica de Pepote suena “PRO”, eso es un factor muy determinante que distingue a esta marca, si a esto le sumamos la constante innovación en cada uno de los modelos, la garantía de por vida, y el más que excelente trato…estamos ante lo que estamos. Saludos al personal de MilK y de Pepote Percusión.

  3. Moisés Molina
    29 septiembre, 2014 - Responder

    SueNan muy bien arenosos profundos y tienen peso pero como a pepote les gusta las criticas con toda humildad le pondré una perece ser por lo menos los cajone pepote que yo he tocado que al darle una pegada fuerte el sonido no sale sino que parece como si se escondiera. Otra es que las tapas no me han aguantado la pegada fuerte y han acabado partiéndose yo creo k esas cuerdas de bordoneras suenan muy bien y muy arenosas pero. A la hora de meterle caña el cajon no responden. Creo que en ese caso serian mejor las cuerdas de quitarra eléctrica las otras de pepote para los estudiós

  4. Álvaro Quintero Balbuena
    3 diciembre, 2014 - Responder

    Desde luego que como suena un Cajón Pepote no suena ningún otro.

    Artistas a quienes represento y que utilizan sus cajones o mesas están encantados con sus productos.

    Un orgullo tener en Huelva al mejor artesano de cajones del mundo. Gracias por contribuir a que el flamenco haya subido varios escalones a raíz a de tu trabajo amigo Pepote.

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